Is 40, 1: "Consolad, consolad a mi pueblo, dice vuestro Dios: hablad al corazón de Jerusalén..."
El pueblo de Israel espera el consuelo y Simeón esperaba el consuelo y con sólo ver al pequeño Jesús reconoce que este pequeño "ante el que toda rosilla se doblará" estaba el consuelo de Israel. Y así al ver el " consuelo" puede decir " Ahora Señor según tu promesa, puedes dejar a tu siervo irse en paz. Porque mi ojos han visto a tu salvador, a quien has presentado ante todos los pueblos. Luz para alumbrar a las naciones y gloria de tu pueblo Israel"