martes, 15 de diciembre de 2009

Laura A A

Is 40, 1:  "Consolad, consolad a mi pueblo, dice vuestro Dios:  hablad al corazón de Jerusalén..."
 
  El pueblo de Israel espera el consuelo  y Simeón esperaba el consuelo y  con sólo ver al pequeño Jesús reconoce que este pequeño "ante el que toda rosilla se doblará" estaba el consuelo de Israel. Y así al ver el " consuelo" puede decir "  Ahora Señor según tu promesa, puedes dejar a tu siervo irse en paz. Porque mi ojos han visto a tu salvador, a quien has presentado ante todos los pueblos. Luz para alumbrar a las naciones y gloria de tu pueblo Israel"

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