jueves, 24 de septiembre de 2009

Monica M. G.

Jesús y la samaritana Jn 4, 6-15

Me llama mucho la atención el pasaje de la samaritana, porque es Jesús quien va al encuentro, es Jesús quien le pide agua, quien le pide de beber. Pero en el transcurso de la converación es ella quien poco a poco va dandose cuenta que es ella la que tiene sed, pero no una sed "de agua" sino una sed de Dios, tiene sed de ese agua que solo Dios puede darnos, de ese agua viva de la que le habla Jesús.

1 comentario:

  1. ¡Gracias, Mónica!
    Lo que más fascina del cristianismo es que se trata de una religión en la que Dios sale a buscar al ser humano, y no al revés. Nosotros tantas veces no sentimos la se de Dios...

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